Xalapa, Ver. 27 enero del 2008
Carajo que somos?
Desearía haber hecho esto de tomar notas o simplemente escribir, hacia tiempo atrás; al menos un par de años, de ese modo tal vez no me sentiría tan lerdo e inseguro por redactar, pero es que hay tantos pensamientos que no se como plasmar, que revolotean en mi mente, acechando, asediando mi cordura, adjetivando mi percepción de sociedad y orden mundo. Changos!...que palabras puedo utilizar, que lenguaje manejar que no sea interpretado como un simple cliché de cualquier ignorante (como es mi caso) que desea escribir algún borrador a su primeriza e inexperta manera. Tampoco quiero padrotear a una barata poesía fajada con un torpe lenguaje dentro de un cuchitril de atmósfera mal lograda... Pelusa vacia1
A que quiero llegar con esto? Que es aquello que tanto temo enfrentar? Cuál es ese toro que solo rodeo cual tímido matador? Huy que metáfora! Y me imagino de matador y toda la fanfarria eh.
Recuerdas que en párrafo anterior que decía de mi negación a las metáforas?. Bueno eh ahí el irrefutable ejemplo de soy un carbón inclusive para redactar mis propios pensamientos. –Nótese que dije carbón, no cabron ni diamante en bruto.- Vergonzoso.
Hiak! Eso también es pelusa vacía; mejor haré otro intento por esclarecerme.
En realidad si se a que le temo, conozco mi preocupación, ansiedad y de algún modo enajenación en la que me siento envuelto. Pero eso no me fascina, ni siquiera experimento alivio del porque saberme hostigado (como podría ser si soy mi propio verdugo) lo que en realidad me intriga es saber si tu eres afín a este ocasional e irracional angustia.
Ahora debes estar pensando “si, si lo soy, también me encuentro angustiado” pero tengo una hipótesis en la que quienes vagamos por el inhóspito desierto al que nos hemos desterrado por sentirnos ajenos algo nos perturba como si fuese nuestra penitencia por el crimen de ser un poco menos ciegos, por cuestionarnos a nosotros mismos, considerar al mundo un ente acaparador y mayoritario formado por su propio alimento. Una especie de aserradora maquinaria transformadora de puercos en embutidos.
De cualquier modo te pido compares la mía con la tuya.
Soy un puerco
Mi cuarto esta hecho una pocilga, mas no por eso hago esta afirmación, tampoco padezco algún desorden alimenticio, ni es causa de mi suplicio mi higiene o costumbres de cualquier índole. Tampoco soy policía, ¿sabes? Siempre me ha intrigado el porque dentro de nuestro argot nombramos de este modo a los policías, simplemente no encuentro la filiación; a mi humilde parecer un cerdo es un animal que pasa su vida haciendo lo que quiere hasta que inevitablemente muere y da gusto a varios comensales, parece gustarle la inmundicia sin importarle lo que los demás piensen de el, pero en realidad es como todos los demás solo que mas honesto consigo mismo, ya que todos fantaseamos de uno u otro modo con lo bajo, con lo malvado; como tu quieras llamarle a fin de cuentas todos soñamos con ser libres y diferentes. Pero solo unos pocos tratamos de llevarlo a un grado un poco más elevado que el subconsciente, nos aventuramos con creer poder ser libres, nos ilusionamos (solo unos pocos) con que realmente somos diferentes a los demás, no me refiero a un grado de “Todos somos únicos, irrepetibles y especiales” como nos enseñan en la escuela sino realmente a querer probarnos a nosotros mismos que somos lobos, puercos verdaderos y orgullosos.
Precisamente esa es mi angustia que mi chiquero se esta secando y no queda mas que tierra árida lo que me obliga a acercarme al matadero y convertirme en algún embutido.
A que quiero llegar?... piensa en esto:
“El orden social no es mas que una acerrante maquinaria
que transforma a los cerdos en embutidos. Decide que prefieres? Morir o quedarte
en el chiquero?”
Sabes? Realmente me gustaría saber que entre tu y yo no soy el único que piensa en no desistir y en resistirse a entregarse a el amargo olvido, aunque considero como mas apropiado el termino de insípida existencia.
Considera las opciones y las consecuencias... acaso no preferirías que la odisea a emprender resultara en un rotundo fracaso a quedarte a enfrentar la nada y la enajenación de las cuales sabes exactamente que esperar. Quiero creer que es nuestra naturaleza la de aspirar a ser lobos, creernos eso, esperar se vuelva real y no se quede en un real imaginario, posible solo para nuestros sueños.
Me siento asaltado y asaltante, victima y victimario, lo extraño es que de algún modo ese sentimiento me empuja a una ansiedad de vivir mas, me da hambre de vida, de probarme ante mi mismo, ante el mundo, que no soy uno más, que no solo soy un inconforme burócrata que se queja de su insufrible vida como si no existiera ninguna alternativa.
Espero haber provocado angustia en ti, no por sadismo ni mala voluntad sino porque como dicta Kierkegaard “la angustia no es sino el vértigo de la libertad”.
Julio César Becerra Pozos
